La política naval de la casa de Borbón y el Arsenal de Cartagena

( http://cvc.cervantes.es/actcult/museo_naval/patio_central/características/ )


A partir de la llegada de la Casa de Borbón al trono de España (1700) se hizo sentir la necesidad imperiosa de realizar un gran esfuerzo en la construcción naval, industria militar y recursos económicos que permitiesen sostener la renovada política expansiva propiciada por Alberoni y los siguientes ministros de Felipe V, en el Mediterráneo, Atlántico y Pacífico.

La herencia que recibió el primer Borbón en lo que respecta a la construcción se limitaba a los astilleros del Cantábrico —Orio, Guarnizo y Pasajes— y en el Mediterráneo los de Barcelona, San Feliú de Guixols, Arenys, Mataró y Sitges.

Como consecuencia de la creación de los Departamentos Marítimos de El Ferrol, Cádiz y Cartagena, se establecieron en sus cabeceras sendos arsenales para la construcción de todo tipo de navíos a mediados del reinado de Felipe V.

El de El Ferrol se situó al principio en la Graña (1727) y, ya en tiempos Fernando VI y a impulsos del marqués de la Ensenada, se trasladó al actual emplazamiento del Esteiro, dando comienzo las obras en 1750 de acuerdo con el proyecto de Jorge Juan. Julián Sánchez Bort asumió la dirección de los trabajos en 1762. Con doce gradas de construcción, fue en su época el mayor de Europa; finalizaron las obras principales de la dársena en 1765.


El arsenal de La Carraca, en San Fernando (Cádiz), es el primero cronológicamente de los construidos en el siglo XVIII. Situado en principio en el carenero de galeras del Puente Zuazo (siglo XV), se trasladó su emplazamiento a La Carraca en 1724: Las obras definitivas en la Isla de León se decidieron por Ensenada en 1749, escuchada una junta facultativa presidida por Jorge Juan, y duraron hasta 1788 debido a las grandes cimentaciones que hubieron de realizarse en los fondos fangosos de los caños donde se asentó.


En el arsenal de Cartagena, una de las bases de la Escuadra de galeras de España desde el siglo XVI, comenzaron las obras en 1731 al desviar la rambla de Benipila por orden de Patiño. La dársena que quedó se cimentó en seco y en 1739 dio comienzo la construcción de los muelles. El impulso definitivo lo dio Ensenada en 1749, aportando los planos de Sebastián de Feringán, pero interviniendo Jorge Juan en las obras, a quien se le debe la construcción de los dos diques secos, los primeros que hubo en el Mediterráneo, y la bomba de achique para ellos. Las obras finalizaron en 1782.

 




Plano de la ciudad, arsenal y
puerto de Cartagena (1779)

Manuscrito sobre papel por
Francisco Xavier Rovira.


En tanto que no estuvo terminada la construcción de estos astilleros, Guarnizo continuó en plena producción de excelentes navíos y fragatas hasta 1732 en que decayó la producción, reactivándose durante el período de 1745 a 1768 debido a las necesidades urgentes de la Armada.

En América se fabricaron numerosos navíos durante los siglos XVI y XVII, de tal modo que en el último tercio del siglo XVII la quinta parte de los buques utilizados en las flotas de Indias fueron construidos en astilleros como los de La Habana y Guayaquil; el atraso técnico para fabricar los nuevos navíos obligó al abandono de este último astillero a mediados del siglo XVIII. No sucedió así con el de La Habana, pues la fortaleza, seguridad y longevidad de los navíos salidos de sus gradas fueron proverbiales; así, desde 1715 a 1759 la tercera parte de la producción española de barcos era habanera. El papel ascendente de este astillero obligó a su traslado a La Terraza, en el mismo puerto (1735), y su ampliación supuso un incremento de su actividad productiva, que continuó hasta principios del siglo XIX.

José Antonio de Gaztañeta (1656-1728), teniente general de la Armada La figura más destacada en la construcción naval española durante el primer tercio del siglo XVIII fue Antonio de Gaztañeta, superintendente de los astilleros de Cantabria (1702). Sus normas sobre dimensiones y diseño de navíos fueron aplicados a los de 60 cañones construidos en Guarnizo y Pasajes los años 1716 y 1717, que resultaron de buenas condiciones marineras, tanto que con esta experiencia Gaztañeta publicó en 1720 su obra Proporciones más esenciales para la fábrica de navíos y fragatas, que aplicada por Real Orden sirvió de pauta para la construcción naval hasta 1752, siendo el navío San Phelipe (1732) de 114 cañones y tres puentes el de más porte que produjo.

La mejor descripción del sistema de Gaztañeta se puede apreciar en el Diccionario de arquitectura naval que, de 1719 a 1756, redactó y dibujó Juan José Navarro, iconográfico y descriptivo indispensable para conocer todos los aspectos de la construcción y apoyo a los navíos del siglo XVIII, que hoy constituye una de las más preciadas reliquias históricas conservadas en este Museo.

Deseando el marqués de la Ensenada modernizar la construcción naval española, encomendó a Jorge Juan que pasase secretamente a Gran bretaña y otros países europeos para estudiar los métodos empleados en ellos y contratar técnicos expertos en el diseño y fabricación de navíos. En 1750, Jorge Juan regresó a España con un equipo de arquitectos navales ingleses, con los que redactó el proyecto de construcción de navíos y fragatas (1752) que dio origen al llamado impropiamente «sistema inglés», pues en él aplicó Jorge Juan, por primera vez, sus profundos conocimientos de Mecánica, Teoría del Buque y Cálculo infinitesimal (1752), que luego publicaría en el Examen marítimo (1771). Los buques diseñados por este sistema fueron considerados como sólidos, marineros y veloces.

La caída en desgracia del marqués de la Ensenada trajo consigo, a la larga, que se llamase en 1770 al arquitecto naval francés Francisco Gautier (1715-1782) para que se hiciese cargo de las construcciones navales españolas, con la idea de aumentar el tonelaje y artillado de los navíos que hasta entonces se había limitado a los de 80 cañones como máximo.

Los buques construidos por el sistema francés de Gautier resultaron ser veleros y de buen gobierno, aunque tormentosos en las cabezadas y adquirían demasiada escora con viento fresquito.

Muerto Gautier (1782), le sucedió José Romero y Fernández de Landa (1737-1807), quien volvió al antiguo sistema de Jorge Juan, pero perfeccionado; el resultado fue muy favorable, comprobándose en el primer navío que construyó, el San Ildefonso (1785); según Mazarredo, era más rápido que los anteriores: Barloventeaba como las fragatas, gobernaba y viraba como un bote y tenía una batería espaciosa. En efecto, los navíos construidos por Romero y Fernández de Landa fueron considerados los mejores de la época, como el navío Santa Ana, de tres puentes y 112 cañones, alcanzando la perfección en el Montañés, de 74, construido en El Ferrol en 1794, por Retamosa.

El Arsenal Militar de Cartagena

Con motivo del 250 centenario del Arsenal (2001) el cuartel general de la Armada hizo esta reseña histórica.


RESEÑA HISTÓRICA DEL ARSENAL DE CARTAGENA CON MOTIVO DE LOS 250 AÑOS DE CONSTRUCCIÓN NAVAL EN EL ARSENAL DE CARTAGENA


LA CONSTRUCCIÓN DEL ARSENAL

Las Armadas de los Austrias habían conseguido mantener el dominio sobre la ruta de Indias durante
más de dos siglos, pero al finalizar el reinado de Carlos II la situación había cambiado de manera
importante. Obligados por las continuas guerras que mantuvieron durante el siglo XVII, Inglaterra,
Francia y Holanda habrán perfeccionado sus diseños navales y habían conseguido establecer unas
organizaciones de apoyo, los arsenales, que aseguraba la operatividad de sus buques. Mientras tanto
España seguía construyendo sus galeones, que en realidad eran buques mixtos de carga y combate, por
el procedimiento de asiento, lo que implicaba la desaparición de la empresa constructora tan pronto como el buque entraba en servicio.


Al comienzo del reinado de Felipe V resulta evidente la necesidad de contar con unas instalaciones
similares a las de otras potencias que garanticen la construcción y el mantenimiento de los buques de
la Armada resultante de la unificación de las diversas existentes.


Antonio de Gaztañeta redacta lo que hay llamaríamos un estudio de viabilidad de los Arsenales en
1720, en el se detallan los emplazamientos y los cometidos que habrán de tener, estando contemplado
el de Cartagena desde el primer momento. Se redactan varios proyectos para el Arsenal de Cartagena
intentando aprovechar al máximo las especiales condiciones del emplazamiento geográfico.


Las obras comienzan oficialmente el 20 de febrero de 1731 y finalizaron en enero de 1782. Se
barajaron un gran número de proyectos, siendo finalmente el propuesto par Sebastian Feringán el que
mereció La aprobación con varios retoques de Jorge Juan, Antonio Ulloa y Marqués de La Victoria
entre otros. La primera obra que se ejecutó fue el desvío de la desembocadura de la rambla de
Benipila, que en aquella época era un río de regular caudal, desde el Mar de Mandarache a la
Algameca Chica, importante actuación que acondicionaría la evolución futura del Almarjal hasta su
completa desecación bien entrado el siglo XX.

( Nota: Como se puede ver en este plano de 1771 la zona que ocupó posteriormente el cuartel de presidiarios ya pertenecía al Arsenal. Esta zona es la que pretenden separar del Arsenal el Ayuntamiento de Cartagena (Alcaldesa Pilar Barreiro) y el Ministerio de Defensa (Ministro Trillo Figueroa) (Ver: Cuartel de instrucción)


En las instalaciones se podía construir casi cualquier tipo de buques, excepción hecha de las grandes
navíos de tres puentes por problemas de calado en las botaduras. Además, desde la entrada en servicio
de los diques de carenar, se efectuaba esta operación de una manera mucho más segura, consiguiendo
que la estructura del buque sufra mucho menos que en el procedimiento tradicional de carenado a la tumba. Estas mejoras redundan en una mayor disponibilidad de unidades y un sensible incremento de la vida media de los buques que, en el caso de los navios, pasa de unos diez años a mediados del siglo XIX a casi treinta en el último tercio del mismo. Los diques de carenar entraron en servicio en 1759 cuando el 17 de noviembre el Septentrión se convirtió en el primer buque carenado en seco en España.


En los Arsenales se consigue además acumular experiencia de la que se benefician desde los proyectistas y constructores hasta la maestranza y los suministradores. El buque pasa toda su vida ligado al Arsenal en donde se pertrecha, repara arma y desarma en función de las necesidades del momento.


Los primeros buques se botan en abril de 1750 y son los jabeques Cazador y Galgo.

Fotografías del Arsenal

LA EVOLUCIÓN DE LA CONSTRUCCIÓN NAVAL
LA ETAPA "JORGE JUAN"


Al ser Cartagena un arsenal de nueva planta constituye el lugar idóneo para poner en práctica las nuevas tendencias constructivas propugnadas por Jorge Juan. El sistema inglés de construcción proporciona buques más estables y de mayor capacidad ktillera que los del sistema Gaztañeta-Autrán, pero son más
débiles desde el punto de vista estructural, siendo necesario someterlos con frecuencia a costosas reparaciones. El primer buque construido en Cartagena por este sistema, y el primero de gran porte, es el navío Septentrión de 64 cañones, botado en las gradas provisionales del Arsenal el 26 de diciembre de 1751. (Foto de la maqueta de Marroquí).


Para evitar los inconvenientes que presenta el sistema se reúnen con frecuencia las llamadas "juntas de constructores" que son una especie de congresos técnicos,casi siempre presididos por Jorge Juan, donde se debaten las modificaciones a introducir en los diseños para corregir los defectos que van apareciendo. De esta etapa ha quedado un buen número de documentos que muestran las opiniones técnicas imperantes en la época. Como resultado de este proceso de adaptación y mejora se consigue un sistema de construcción mixto anglo-español que se conoce como sistema Jorge Juan.


Este sistema se experimenta por primera vez en la construcción del navío Velasco, de 70 cañones, bajo la dirección de Edward Bryant que fue botado el 18 de agosto de 1764 en las gradas principales (Foto de la Maqueta de Sánchez Marroquí). Este magnífico navío tenía una eslora de casco de 51,66 m y una
manga de 13,04 m, su arqueo ascendía a 1.691 toneladas con un desplazamiento superior a las 2.300 toneladas. La construcción fue seguida con gran interés por la Secretaría de Marina. Las pruebas del buque corrieron a cargo del marqués de Casa Tílly, uno de los mandos más prestigiosos de aquel momento. El resultado de las pruebas fue tan satisfactorio que se decidió adoptar en lo sucesivo éste
sistema de construcción como lo atestigua el texto siguiente: "informado el rey de las buenas propiedades de/ navío Velasco, experimentadas en su primera salida de ese puerto, ha resuelto S.M. que el plano y medidas con que está construido se sigan enteramente para los buques de igual porte, como también las variaciones practicadas respecto al primitivo método de los constructores ingleses."


Otro aspecto interesante de la construcción del Velasco es el hecho de ser la primera construcción presupuestada en la que se establece un sistema de control del gasto que permitió conocer con gran aproximación el coste real de un navío de este porte. El coste de los navíos había sido hasta ese momento un auténtico misterio, es decir, el misterio era la razón por la cual costaban cifras tan fabulosas. Los navíos Tridente (68 cañones botado el 15 de julio de 1754) y Terrible (botado el 9 de septiembre del mismo año) habían costado respectivamente 289.589 y 222.591 pesos. El coste del Velasco de 70 cañones no pasó de los 175.000 pesos.


Sin embargo el problema del coste de las construcciones en Cartagena era endémico. Había que traer todos los materiales de construcción de fuera, lo que representaba un coste adicional de transporte, mermas, sobretasas, etc... Hacia 1790 los navíos de 70 cañones costaban un 25% más caros que en Ferrol y un 50% más caros que en Francia.


LA ETAPA "GAUTIER"


Las discusiones de tipo técnico acaban en polémica cuando Francisco Gautier llega a España en 1765. Con cierta experiencia en la construcción "a la francesa", Gautier critica ácidamente el sistema anterior, lo que le granjea la antipatía de amplios sectores de la Armada. Sin embargo consigue poco a poco hacer triunfar sus tesis iniciando un proceso de racionalización en la organización y actividad de los Arsenales. Los resultados más significativos son el incremento de la solidez de los navíos, el aumento significativo del tamaño y porte de los mismos y la facilidad de mantenimiento basada en la estandarización de soluciones constructivas.


Sin embargo los buques siguen siendo más lentos y pesados que los equivalentes ingleses. También hay problemas con la estabilidad y el escaso francobordo de las portas de la batería baja que prácticamente la inutiliza. En nuestro Arsenal se construyen por este sistema los navíos San Vicente Ferrer, San Rafael y San Nicolás de Barí, de 80 cañones y probablemente los de mayor desplazamiento de este tipo construidos en Cartagena y varias fragatas como la Esmeralda y la Santa Florentina por citar los dos tipos más característicos. El mismo Gautier funda en 1770 el Cuerpo de Ingenieros Navales de la Armada iniciando una larga tradición que perdura hasta nuestros días.


LA ETAPA "ROMERO LANDA" (1782-


La insuficiencia de los diseños de Gautier se pone de manifiesto en diversos encuentros con buques ingleses. No se consigue igualar en velocidad, maniobrabilidad ni potencia de fuego eficaz a los ingleses. Se inicia de nuevo un gran debate técnico que dura desde 1775 a 1785 en el que se exponen todo tipo de ideas y proyectos para mejorar el proyecto de los buques en aquellos aspectos que resultan más necesarios. Finalmente se decide poner en práctica el proyecto de José Romero y Fernández de Landa, sucesor de Gautier al frente del Cuerpo de Ingenieros desde 1782, que recibe el encargo de construir en Cartagena el prototipo con el nombre de San Ildefonso. El buque se bota el 22 de enero de 1785. La principal virtud de estas unidades es el equilibrio entre características fruto del detallado análisis realizado por Romero Landa de los sistemas anteriores.


Desprovistos de pesos innecesarios, sobrios en su concepción y dotados de un plano vélico considerable, los "ildefonsinos" resultaron buques veloces, de buen comportamiento en la mar y de características evolutivas comparables a las fragatas. Lo espartano de su diseño y lo aquilatado del espacio los hacían ligeramente incómodos. Se construyeron ocho unidades iguales y resultaron ser el mejor exponente de los navíos de 74 cañones construidos en el mundo. Además era el primer buque de gran porte con auténtica capacidad oceánica debido a su gran autonomía, lo que le hace precursor de las grandes fragatas blindadas y de los cruceros.


El navío San Ildefonso fue sometido a diversas pruebas con el fin de comprobar sus características y aptitudes marineras. En un crucero de Cartagena a Orán e integrado en una escuadra al mando de Mazarredo, se comprobó que sacaba del orden de un nudo al resto de la escuadra, en especial al San Juan Nepomuceno con el que formaba división. Más adelante se le comparó al San Agustín, comprobándose también que poseía mayor velocidad que éste. Se decía de él que salía a barlovento como una fragata. Al parecer su maniobrabilidad era excelente así como su comportamiento con mar gruesa.

LA CONSTRUCCIÓN EN ACERO


La construcción del varadero de Santa Rosalía es uno de los momentos más importantes en la historia de la factoría naval.


El conjunto de instalaciones se completa con la construcción de talleres de acero y maquinaria.


En particular es especialmente interesante la incorporación de la mecánica. En esta época se construye en la factoría el vapor ANDALUZ, primer buque de guerra de propulsión mecánica, botado en Espina.


También se construye en Cartagena la goleta ISABEL FRANCISCA, buque español propulsado por hélice.


El esfuerzo realizado por la Armada para recuperar el tiempo perdido en los oscuros años anteriores se manifiesta sobre todo en la construcción de una magnífica escuadra de fragatas blindadas que es, en su momento de máximo esplendor, la tercera del mundo. La contribución del Arsenal de Cartagena a la creación de dicha fuerza fue importante, en nuestras gradas se botaron las fragatas ZARAGOZA, PETRONILA, GERONA, CARMEN Y BLANCA.


DESTRUCTORES Y SUBMARINOS


Los destructores y los submarinos fueron los dos tipos de buques que marcaron la reestructuración de la factoría al hacerse cargo de las instalaciones, en 1909, la Sociedad Española de Construcción Naval.
Por un lado los buques rápidos y de pequeño porte que habían sido concebidos por Villaamil para acabar con la amenaza que para los buques principales suponían los torpederos. El prototipo de construyó en Inglaterra en 1895 con el nombre de Destructor, que pasó a caracterizar a todos los buques de este tipo.
Por otro lado la construcción de submarinos, que demostrarían ser las unidades más mortíferas y peligrosas de las que intervinieron en la la Guerra Mundial, pasó a ser un objetivo de la Marina a partir del año 1908, tal como se recoge en la Ley Maura-Ferrándiz.


El esfuerzo tecnológico a realizar, tras el paréntesis de la primera guerra mundial, fue muy importante para conseguir recuperar el tiempo perdido al haber desperdiciado la Armada la magnífica oportunidad que le brindó Isaac Peral.


Los diseños originales de la Electric Boat Company, fueron asimilados, desarrollados y modernizados con las enseñanzas derivadas de la primera gran guerra. En particular se trabajó ampliamente en el rediseño de la vela, que posibilitaba una mejor disponibilidad del buque en superficie y mejoraba, gracias a la construcción de carenados hidrodinámicos, el comportamiento y la resistencia al avance en inmersión.


Los submarinos del tipo B fueron unos buques equilibrados, fiables y seguros, que permitieron formar dotaciones perfectamente adiestradas para el desempeño de misiones de combate. El submarino B6 se mantuvo, en 1927, durante 72 horas seguidas en inmersión operativa, lo que permitió conocer mejor las condiciones operativas y humanas asociadas a situaciones de guerra, no conocemos ningún precedente en el mundo de esta experiencia que contó con la asistencia de un equipo médico a bordo.


Con la construcción de los submarinos tipo C se avanza un paso más al ser buques de casi 1000 t. de desplazamiento en superficie. En 1928, año en que se entregó a la Armada, el Cl alcanzó en pruebas la cota de 80 m de inmersión, record de la época. También se realizó un crucero de resistencia en el año 1934 que duró casi dos meses y en el que participaron el C3 y el C6, donde se comprobó el funcionamiento de todas las instalaciones de los buques en navegaciones prolongadas fuera de la base.

Toda la flotilla de submarinos tipo C realizó un crucero de prácticas en 1935 donde llegaron a Plymouth al norte y a Larache al sur.


Posteriormente se desarrollaron los submarinos tipo D, ya a caballo entre la guerra civil y la 2a Guerra Mundial.

 

CORBETAS TIPO DESCUBIERTA

Este tipo de Corbeta es el pprimer proyecto de buque de guerra moderno desarrollado integramente en España.

También es el primer buque que dispone de un sistema integrado de combate controlado por ordenador


Por expreso deseo de la Armada, estas corbetas cumplen los requerimientos de seguridad y operativos de la U.S. Navy, siendo, con diferencia, los buques más pequeños que han logrado cumplirían exigente nivel.


Las corbetas Descubierta y Diana efectuaron un viaje de resistencia de más de 20.000 millas, convirtiéndose en los buques españoles que, excepción hecha del Juan Sebastián Elcano, realizaron la navegación más larga fuera de la base desde la época de la guerra del Pacífico.


Por su gran flexibilidad operacional, pequeña dotación y gran capacidad de combate, han sido utilizadas en todos los escenarios de conflicto internacional en los que España se ha visto involucrada en las últimas décadas. La corbeta Diana ostentó el record de intervenciones de la flota multinacional que mantuvo el bloqueo a Irak durante la Guerra del Golfo Pérsico.


Se puede decir sin exageración de ningún tipo que la Armada se modernizó con las corbetas, siendo la escuela donde se formaron gran número de oficiales


LOS CAZAMINAS


Uno de los aspectos que más llama la atención es la capacidad del conjunto industrial, creado alrededor del Arsenal, para adaptarse a las necesidades cambiantes de la Armada en función de adelantos tecnológicos o cambios de escenario estratégico.


Esta necesaria adaptación y modernización es casi continua, en lo que se refiere a la preparación de técnicos y operarios, pero se concentra en el tiempo en lo relativo a las instalaciones.


Estamos en una etapa en la que se manifiestan de una forma particularmente intensa los cambios en los edificios e instalaciones de la Factoría para adaptarse a las nuevas formas de construir.


Hay dos aspectos que son particularmente significativos: la infraestructura para construir buques de materiales compuestos y la adaptación de la factoría para construir de forma integrada.


En el primero de los casos se ha realizado un gran esfuerzo para adaptar una de las gradas horizontales y los talleres adosados, construyendo una gran nave climatizada, la mayor del mundo en su género, con todas las infraestructuras necesarias para la elaboración de los elementos estructurales de los cazaminas y la instalación de todos los accesorios y equipos necesarios.


Los cazaminas tipo Segura son los mayores buques construidos en laminado monolítico de plástico con fibra de vidrio en el mundo. Su estructura está concebida para soportar la explosión cercana de una mina y la presión generada por su onda de choque. En su diseño y cálculo se recurrió a la experimentación y simulación a escala real y con explosiones idénticas a las teóricas que el buque debería soportar. Estos experimentos y el método de análisis de los resultados obtenidos fueron los primeros de esa naturaleza.


En la construcción de estos buques se está logrando un alto grado de prearmamento en paneles y bloques. La construcción en PRFV utilizando bloques con alto grado de prearmamento también constituye un hito en la construcción naval. En la actualidad estamos desarrollando la tecnología necesaria para poder construir buques en PRFV de cualquier eslora sin necesidad de utilizar molde, siendo el primer astillero del mundo donde esto se va a conseguir.


El segundo aspecto está asociado a la mejora de los métodos productivos de la factoría. Para ello se han mejorado los medios de producción, se han suprimido algunas barreras arquitectónicas que limitaban la capacidad de transporte de grandes bloques, se ha protegido una amplia zona de la factoría para mejorar las condiciones de ejecución del trabajo y se ha adaptado la organización al ciclo de producción.

 

BAZÁN MOTORES


En el año 1947, Bazán Motores comienza la construcción de motores diesel, aunque es en 1943 cuando la historia de esta Fábrica comienza a tomar curso propio. En ese año el submarino alemán U-573 fue cedido a la Marina Española, que de esta forma se encontró con que el único submarino moderno que poseía era extranjero y como fruto de una casualidad, incorporándose a nuestra flotilla con la sigla G-7 en 1945. Este hecho dio pie para que fuera autorizada la construcción de seis unidades similares en la Factoría de Cartagena, que serían propulsadas por motores Krupp. La Fábrica de Motores se hizo cargo de la construcción de estos motores, siendo por tanto las primeras unidades diesel enteramente construidas en España. Pese a que la construcción de estos seis submarinos fue cancelada, los motores fueron utilizados en varios navíos auxiliares de la Armada, con pleno éxito.


En 1948 se acordó con la firma Sulzer Brother de Winterthur la fabricación bajo licencia de motores Sulzer de 2 tiempos.


Ante la tendencia mundial hacia motores más veloces y ligeros, en el año 1965, Bazán llegó a un acuerdo con la firma M.A.N. de Augsburg para la fabricación de sus motores de cuatro tiempos con y sin sobrealimentación, ampliándose en 1980 la licencia a nuevos tipos de motores.


En 1972, se obtuvo la licencia de la firma M.T.U., de Friedrichafen para la fabricación de los motores 956, de alta velocidad y que propulsan gran parte de los buque de la Armada Española. En 1982 se amplió la licencia al motor 396 utilizándose como propulsor de los cazaminas tipo Segura, y grupos electrógenos de fragatas tipo "FFG", F100 y F85.


Recientemente el pacto firmado entre Bazán Motores y Caterpillar Inc. para el desarrollo de un nuevo motor, ha dado como resultado el motor BRAVO (Bazán Repowering And Valué Optimized). Este motor forma parte de la propulsión principal de las fragatas tipo "F100" de la Armada Española y del tipo "F85" de la Armada Noruega. Asimismo el ferry Catalonia ha conseguido el récord de velocidad en cruzar el Atlántico propulsado con 4 motores de este tipo.


Adicionalmente, Bazán Motores ha construido los motores de los últimos carros de combate fabricados en España, AMX30, Pizarro y Leopardo.

 

BAZÁN CARENAS

Es la heredera de la actividad de Reparación y Carenado de los buques de la Armada, para ello y además de unos bien dotados talleres cuenta con los siguientes medios de varada:


Dique seco: A finales del siglo XIX la realidad de los nuevos buques de guerra de más de 100 metros de eslora y superiores a las 7.000 toneladas de desplazamiento, hizo ver al Ministerio de Marina que el Arsenal de Cartagena precisaba, indiscutiblemente, el disponer de un dique seco para tales unidades e incluso superiores, pues el dique flotante "VIRGEN DEL PILAR", afecto al carenero de "SANTA ROSALÍA" resultaba impotente para levantar barcos de dicho tonelaje. Se dirá que el crucero protegido "CATALUÑA", construido en las gradas horizontales de dicho carenero, fue puesto a flote mediante el citado dique flotante; es verdad, pero téngase en cuenta que el 24 de septiembre de 1900, el "CATALUÑA" era tan sólo un casco prácticamente vacío, sin armamento, corazas, ni superestructuras, desplazando apenas 4.500 toneladas y rozando el límite de potencia del artefacto.


Bien, es lo cierto que en 1896 se acometió la construcción de un dique seco en Cartagena, el cual quedó listo justamente en 1900, con unas dimensiones de: 150 m. de eslora máxima, 21'30 m. de manga en picaderos y 30 en el coronamiento.


Los escasos buques mayores de la época ("PELAYO" y "CARLOS V"), ya podían carenar tranquilamente en el Mediterráneo. Posteriormente este dique fue alargado hasta los 210 m. de eslora con que cuenta actualmente modernizándose al tiempo sus medios de achique.


Carenero Múltiple: Para ampliar las posibilidades de varada disponible en Cartagena la E.N. Bazán decide la construcción de un Carenero Múltiple tipo Syncrolift que se pone en servicio en 1975.


Su construcción se realizó ganando terreno al mar usando los materiales procedentes de los desmontes efectuados. Este Carenero, con una capacidad de elevación de hasta 5.500 toneladas permite tener en seco simultáneamente hasta 11 buques. Las dimensiones útiles de su plataforma de elevación son 150x23 m.

El Arsenal de Cartagena patrimonio histórico

Situación actual

El arsenal es un bien no transferido de la administración central bajo el usufructo de la Marina de Guerra y del Ministerio de fomento, sometido a la ley de Patrimonio histórico 16/85. Su control como Bien histórico corresponde al Ministerio de Cultura.

El Arsenal de Cartagena no es Bien de Interés cultural por expreso deseo del Ministerio de Defensa y por la indiferencia del Ministerio de Cultura que se ha negado a incoar un expediente de BIC.

Atentados contra el arsenal

-Diques de Feringán

-Cuartel de instrucción de Marineria.

-Bazan