¿Quién tiene mala memoria?

 

Este artículo replica al artículo de D. Jose Fidel Saura (Concejal de urbanismo y secretario general del Partido Popular de Cartagena) "La mala memoria del Sr. Margalef" publicado el 5 de septiembre de 2002 en la Opinión, que a su vez era una réplica a "Malas maneras" publicado en el mismo periódico el 28 de agosto de 2002.

 

Cartagena. 6 de septiembre de 2002

Pretende el Sr. Saura desviar la atención del tema de la polémica sobre las competencias de la Dirección General de Cultura y el CIM hacia asuntos irrelevantes como mi pasada gestión como Director General de Cultura o mi militancia política. No recuerdo haber ofendido al Sr. Saura y no entraré al trapo que me propone, pero ya que me ataca tan ferozmente aclararé un par de cosas que considero personalmente importantes para mi buen nombre y en honor a la verdad.


Primera. El Sr. Saura me acusa de tener mala memoria pero "omite malintencionadamente" que soy un simple militante del PSOE sin responsabilidad orgánica alguna y que no soy candidato a ningún puesto político por ese partido. Es decir, todo lo contrario que él que es el Secretario General del Partido Popular en Cartagena y que aspira a repetir en las listas de ese partido.


Muy mala opinión debe tener de la acción política el Sr. Saura cuando se permite hacer reproches de este tipo a un simple militante de un partido político. Yo respeto la adscripción política del Sr. Saura pero como ciudadano, como presidente de ADEPA y como socialista que tiene una cierta experiencia en gestión del patrimonio critico su gestión. Las personas no somos más o menos creíbles por las ideas que tenemos sino por las actitudes o decisiones que adoptamos.


Segundo. En lo que se refiere a mi gestión como Director General de Cultura no seré ni tan ingenuo como para pretender que el Sr. Saura me haga justicia, ni tan presuntuoso como para exponer públicamente los que yo considero mis méritos personales. Comprendo que el Sr. Saura no tenga memoria de aquella época porque en aquel momento debía estar en el Instituto o empezando la carrera de Derecho. Sin embargo le daré dos pistas para que investigue sobre mi gestión personal al frente de la Dirección General de Cultura y le reto públicamente a que las reconozca ante los medios de comunicación. Con ello le doy la oportunidad de informarse y de demostrar su buena fe que, a tenor de su respuesta, yo cuestiono. Comprendo sin embargo que el Sr. Saura pertenece a esa categoría de personas que están en política más por lo que ignoran que por lo que saben.


La primera pista se refiere al Colegio Augustal que se inaugura la semana próxima en la Calle Caballero y el tema a investigar es de quien fue la decisión de conservar el yacimiento proponiendo compensaciones urbanísticas a sus propietarios.


La segunda pista se refiere al papel que desempeñó la Dirección General de Cultura bajo mi dirección en la paralización de las obras del Antiguo Hospital de Marina (actual sede de la Universidad Politécnica de Cartagena) para evitar que el proyecto que se estaba llevando a cabo destruyera un edificio tan bello.
Dicho todo esto y volviendo al fondo del asunto, que es lo único que importa, aclararé al Sr. Saura que lo único que interesa a ADEPA es el Patrimonio histórico de Cartagena y que nos es indiferente la opinión que tenga el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Cartagena sobre las competencias de la Dirección General de Cultura. Sobre obviedades no se discute.


Vivimos afortunadamente en un estado de derecho y las Asociaciones de Patrimonio hemos comprendido hace tiempo que en Cartagena y con esta administración hemos de recurrir a los tribunales para defender lo que consideramos justo. Ello explica la gran cantidad de causas pendientes por temas relacionados con el Patrimonio histórico que hay en los juzgados de Cartagena en la actualidad; y que incluso se haya producido alguna sentencia condenatoria de la administración como es el caso de la causa promovida por la asociación Massiena contra el Ministerio de Defensa por el incumplimiento del deber de conservación en las baterías de costa. Por desgracia, los proyectos patrocinados por la Administración no son más respetuosos con el patrimonio histórico que los de los particulares: ahí esta el caso del antiguo convento de las Siervas (hoy Parking pirata) y la destrucción de los diques de Feringán en el Arsenal.


El hecho de que se critiquen o se lleven a los tribunales asuntos tan graves como la actuación en el CIM, el nuevo Catálogo de edificios protegidos o los diques de Feringán no supone una descalificación global de la gestión del Ayuntamiento de Cartagena o de las administraciones implicadas.


ADEPA ha criticado siempre puntualmente aquellas cosas que le parecía que estaban mal en casos concretos pero nunca jamás ha descalificado globalmente la política de patrimonio histórico del Ayuntamiento dirigido por Doña Pilar Barreiro. El hecho de hacer algunas cosas bien no justifica que se cometan desmanes en otras. El único tema un poco amplio pero su propia naturaleza es el problema derivado de la Modificación 98 (Catálogo de Bienes inmuebles) a cuyas alegaciones lleva sin contestar el Sr. Saura desde hace dos años.


Pese a todo ello debo recordar a la opinión pública que al menos ADEPA, Massiena y la Vocalía de Cultura de la Federación de Vecinos hemos hecho múltiples intentos de aproximación a la administración municipal para entablar un diálogo constructivo pero todo ha sido en vano. El Ayuntamiento presidido por Doña Pilar Barreiro no busca el diálogo sino una patente de corso.


En ninguna época anterior desde la aprobación de la Ley de Patrimonio han existido en Cartagena más asociaciones de defensa del Patrimonio ni más conflictividad en torno a estos temas que en la actualidad. Este es un hecho objetivo relevante incluso a nivel nacional: ¡Cartagena es una de las ciudades más conflictivas de España en temas patrimoniales!.


Pues bien, la ley es bien clara en cuanto a las responsabilidades políticas y técnicas de cada administración. Si el Ayuntamiento de Cartagena pretende amedrentar a la Dirección General de Cultura o burlar sus competencias con triquiñuelas jurídicas atraerá sobre si mismo toda la responsabilidad de las decisiones que tome. Y lo mismo le sucederá a la propia Dirección General de Cultura, a la Dirección General de Bellas Artes o al Ministerio de Defensa si consienten por acción u omisión la realización de delitos contra el patrimonio en Cartagena.


ADEPA estará allí para exigirlo y sabemos que muchas otras asociaciones y particulares nos apoyarán también.

Juan-Miguel Margalef
Presidente de ADEPA