¡Que conserven ellos!
Conservar
una ciudad no es una hazaña imposible. No solo es compatible
con el progreso sino que es fuente de prosperidad y de bienestar para
sus ciudadanos. Basta con asomarse a los medios de comunicación
y viajar un poco para comprobar que en otros lugares de España
y del mundo se conserva y se saca provecho de algunos bienes culturales
que aquí no hemos sabido recuperar y que incluso hemos tirado
a la basura.
Este desprecio por el patrimonio
histórico se ha hecho especialmente evidente con el patrimonio
civil e industrial. Comenzó en los años setenta con agresiones
tan evidentes como el edificio 2001, la Plaza de los tres reyes, el
Banco Popular de la Calle Mayor y muchos otros casos. Luego Cartagena
sufrió una crisis económica que la tuvo paralizada hasta
1993 que hizo imposible toda restauración. La prosperidad económica
de finales de los 90 y principios del siglo XX no ha sido acompañada
por un mayor respeto del patrimonio y por un intento de mejora sino
por un ataque aún más brutal que el de los años
setenta que está transformando la ciudad hasta terminar de hacer
perder todas las trazas de ciudad modernista que tenía. El patrimonio
militar que se había escapado de este proceso también
se había visto afectado y hasta el arsenal que es la pieza más
valiosa de ese conjunto ha empezado a sufrir los primeros ataques de
empresarios y ayuntamiento que quieren convertirlo en un solar más
en el que perpetrar más atrocidades arquitectónicas.
En esta página recogemos
ejemplos de otros lugares en los que si han sabido que hacer con su
patrimonio y sobre todo han querido recuperarlo. El esfuerzo de aquellas
ciudades se ha visto recompensado porque además de conservar
sus señas de identidad han encontrado fuentes de ingresos turísticos
suplementarios.
¿Será que
en Cartagena pensamos que es mejor que conserven ellos?
|